domingo, 2 de septiembre de 2012

A veces el conocimiento viene en forma de misterio, un misterio que hay que resolver, y un misterio a resolver es una adivinanza a descifrar. El conocimiento muchas veces viene en forma de idas y vueltas, en forma de sorpresas. Una adivinanza nos muestra algo que tenemos frente a nuestros ojos pero que no vemos, solo hay que poder mirar distinto. Si miramos siempre con los mismos ojos siempre vemos el mismo camino, caemos en un callejon sin salida, y eso nos entristece, nos opaca, nos mata. En cambio cuando uno resuelve las adivinanzas se siente vivo por que le encontró la vuelta al rulo. A veces la respuesta es tan clara que no hace falta decirla pero hay que hacerlo, así es el juego. Resolver la adivinanza es el fin del misterio , es poner un poco de luz en la oscuridad. Una adivinanza es como cuando un nene empieza a descubrir el mundo que para él es un misterio. Yo se que da miedo, pero a lo mejor esta oscuridad sea un misterio a resolver, a lo mejor esta adivinanza trae alguna respuesta inesperada. No hay que tenerle miedo a los misterios, porque siempre estarán las adivinanzas que nos van a permitir resolverlos y así poder llegar a esas verdades que necesitamos.

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